23 de diciembre de 2015

Parón de Navidad


¡Muy buenas, románticos! Con esta entrada intentaré ser breve, pues solo quisiera anunciaros algo: durante las semanas que duren las fiestas el blog quedará en standby. Esto significa que, si hay publicaciones, serán esporádicas y programadas, pero podéis leer aquellas entradas que aún no hayáis tenido la oportunidad de disfrutar. El blog volverá a estar en marcha a partir del 11 de enero de 2016, con nuevos contenidos y nuevos capítulos de Davina y Adiós a mi antiguo yo. Ya solo me queda desearos...

¡Felices Fiestas!

Y antes de irme, os anuncio que a la vuelta de las vacaciones comenzarán las actividades del club de lectura, seguiré con la iniciativa ICUE, recopilaré los reconocimientos que me han otorgado, y volverán dos de mis historias favoritas. ¿Preparados?

Nos leemos a la vuelta.

Nota informativa de última hora: 
Ya podéis leer la reseña que La isla de los blogs ha realizado sobre el blog. 
¡Espero que os guste tanto como a mí!

22 de diciembre de 2015

El regalo perfecto (NaviBlogger)


¡Muy buenas, mis románticos! Es la primera vez que participo en un reto de Reivindicando Blogger y la verdad es que me ha gustado mucho la experiencia. NaviBlogger consiste en escribir un relato ambientado en estas fechas tan especiales con un elemento común entre todos nosotros: el regalo perfecto. Este puede ser material, comprado, algo que hayamos hecho nosotros, etc. Me gustó mucho este reto y, por eso, no lo dudé a la hora de apuntarme. Lo bueno es que tuve tiempo para pensar bien en la historia y escribirla. Y como ya quedan pocos días, me adelanto a los acontecimientos deseándoos: ¡Feliz Navidad!

Lista de participantes. ¡Pasaos a leerlos!


 

Ángel siempre pensó que su regalo perfecto de Navidad sería poder pasarla con su familia. Y, aunque en parte era uno de sus mayores deseos desde que comenzó a trabajar, no lo consideraba realmente urgente. Durante toda su vida había pasado las fiestas con ellos, por algunos años que no fuera así tampoco pasaba nada.

Echaba de menos algo más en su vida. Una felicidad que había asumido que ya había perdido sin haber luchado lo suficiente por ella.

El día de Nochebuena iba de camino al trabajo pensando en los pendientes que tenía que realizar. Mucho papeleo que organizar y una larga lista de llamadas por hacer.

Pensaba que ninguna de ellas sería respondida.

Y no era cuestión de pesimismo, sino que ese día la mayoría de las empresas afiliadas a la suya estaban de vacaciones. Sin embargo, intentó ponerse en contacto con algunas para probar suertes. Las cinco primeras fueron un fracaso total: o no recibía respuesta; o le daban largas.

Al menos hasta que a la sexta, una voz dulce respondió:

¿Quién es?

Soy Ángel Villanueva, de Náveda S.L.

¿No me digas que tú también trabajas en Nochebuena? —Ángel oyó una risa a través del auricular y empezó a imaginar cómo se sería su rostro, sus ojos, su sonrisa.

Sacudió la cabeza al recordar que estaban con un asunto de trabajo.

Sí, soy el único tonto que trabaja de la empresa, ni siquiera hay un jefe que controle que todo esté en orden. No saben nada ¿eh?

Estamos igual entonces —respondió ella. Y aunque no la veía, esbozó una sonrisa.

A Ángel se le ocurrió una idea que podía parecer una locura, pero no perdía nada.

¿Tienes planes para después del trabajo? —Habló tan rápido que ni él pudo entender lo dicho.

¿Tiene que ver con la propuesta de tu empresa?

Por supuesto que no, pero me apetece verte si no tienes ningún inconveniente.

Está bien, yo tengo que terminar algunos pendientes, pero a las seis estaré lista. ¿Nos vemos en la Puerta del Sol, delante del edificio del reloj? Llevaré una bufanda roja, o eso espero... Y tú si tienes una igual, podrías hacer lo mismo.

Me parece perfecto —respondió él con una amplia sonrisa, dejando de lado el comentario sobre su complemento.

Antes de colgar, Ángel comentó a Nina la propuesta de su empresa. Le ofreció todos los detalles disponibles para no despedirse de ella, pero al recordar que la vería en pocas horas su resistencia fue vencida por las circunstancias.

Tras colgar, terminó todos los pendientes que tenía y dejó las llamadas para otro día. Estaba convencido de que no serviría de nada perder tiempo intentando contactar con empresas en las que no había personal al pendiente de los teléfonos.


···


A las seis en punto, él ya estaba en el lugar acordado. Llevaba su bufanda roja favorita, pero no vio a su alrededor a la chica a la que esperaba. Empezó a pensar en si todo había sido una broma, una burla cruel del destino y de la Navidad; y triste, empezó a pensar en volver por donde había venido. Hasta que oyó esa misma voz dulce a su lado y se giró con lentitud para observar a la persona que le decía:

Disculpe ¿podría decirme si ve a un chico con una bufanda roja?

Los ojos verdes de la chica miraban con ilusión a todas partes y a ninguna. Ángel la tomó por los hombros, notando que se tensaba su cuerpo ante el contacto de sus manos.

Yo llevo una bufanda roja, pero no sé si sea el chico que buscas —Esbozó una sonrisa.

¿Ángel? —preguntó la chica con una sonrisa— ¿Eres tú?

¿Nina?

La chica asintió, manteniendo su amplia sonrisa. Ángel la atrajo hacia él y la abrazó sin medir las consecuencias, sin saber si ella realmente quería.

Lo siento... —se disculpó Ángel al percatarse de que había actuado bajo un impulso.

No te preocupes, yo también tenía ganas, pero... —Bajó la mirada.

¿Qué pasa? —preguntó preocupado.

¿No es obvio...?

Ángel posó sus dedos sobre la barbilla de Nina y alzó su rostro para poder mirarla a los ojos. Estos le buscaban por todas partes, pero solo cuando él hablaba, lograban enfocarse en un punto fijo situado en su entorno.

Tienes unos ojos preciosos, Nina.

La chica volvió a sonreír y, tanteando con sus manos por el pecho del chico, se acercó para posar su cabeza sobre él. Ángel sonrió también, abrazando a Nina como si lo llevara necesitando durante mucho tiempo.
Pero apenas se conocían.

¿Vamos a tomar algo?

Fue en el momento en el que la separó de su cuerpo, y se fijó más, cuando vio el bastón blanco en su mano derecha. Como todo un caballero, rodeó su brazo con el de la chica y caminaron sin un rumbo fijo. Ángel buscaba un lugar tranquilo en el que poder conversar, mientras que Nina miraba hacia delante sin ver nada en realidad. Concentrada en los sonidos de su alrededor y en ubicar a Ángel con los sentidos del tacto y el oído.
Desde el primer momento le encantó el sonido de su respiración agitada,

Su voz.

Su simpatía a través del teléfono.

Se aferró al brazo de Ángel acercando su cuerpo un poco más al del chico.

Imagino que tendrás prisa por regresar ¿no?

Nina levantó la cabeza.

La verdad es que no... Soy huérfana y ciega desde que tengo uso de razón, por lo que desde que cumplí la mayoría de edad no celebro la Navidad con nadie. No tengo con quien, aunque tampoco me importa. Sola siempre he estado bien.

Ángel se detuvo en mitad de la calle, provocando algunos insultos de la gente que iba tras ellos con prisas.

¿Te apetecería pasar la Nochebuena conmigo? —Tal como vino la idea, la lanzó al aire a la espera de una respuesta afirmativa.

¿Lo dices en serio? ¿No es por...?

¿Por lástima? Por supuesto que no. Eres lo mejor que podía pasarme hoy y quisiera compensarte por haberme alegrado el día. Quisiera alegrar el tuyo también, darte un motivo para que no vuelvas a ver en negro. Aunque no nos conozcamos o no volvamos a estar cerca el uno del otro. ¿Aceptas?

Nina se mordió el labio inferior mientras por su mente paseaban todas las posibilidades que Ángel le ofrecía. Quizá arriesgara muchísimo al aceptar, pero ¿no consistía en eso la vida? Arriesgar para poder conseguir lo que más queremos. Para poder seguir hacia delante. Apostar por alguno de los caballos pues, gane o pierda, la felicidad llegará en algún momento.

No iba a desaprovechar la oportunidad de aceptar lo que, para ella, era el mejor regalo de toda su vida.

Acepto.


¿Sorprendidos? Seguro que no os esperabais que usara 
a uno de los compañeros fantasmas de Delia para este relato.
¡Espero que os guste este relato!
Cualquier cosa que queráis comentar, hacedlo sin miedo.
Soy una amante de los finales abiertos ¿se nota?

Sorteo de la Lotería de Ficción Romántica


¡Muy buenas, románticos! ¿Cómo va el día? ¿Os ha tocado algo? De no ser así, en el blog hay alguien que ha ganado algún premio... ¡Qué alegría! Y como solo participó uno en el juego, se llevará doble premio y el resto se sortearán próximamente en un sorteo que organizaré a mi vuelta de vacaciones.

Y ahora... ¡vamos a lo que vamos! Para hacer el sorteo, he asignado los siguientes números a los premios:

  1. 2 fondos de pantalla del blog.
  2. Posibilidad de elegir uno de los elementos próximos de ICUE.
  3. Prioridad, si escribe y participa, en el club de lectura.
  4. 3 imágenes promocionales de Ritual.
  5. 1 marcapáginas del club de los románticos.
Lo que haré será introducir el número máximo de elementos que sorteo y el que salga, salió. Como otorgaré dos premios, os dejaré dos capturas de pantalla:

 

¡Enhorabuena, JaviNoMar!

Has ganado 1 de las imágenes promocionales de Ritual y 
la posibilidad de elegir uno de los próximos elementos de la iniciativa ICUE.


Tienes 48 horas para reclamar el premio por correo electrónico (ficcionromantica@gmail.com). ¡Espero que te gusten estos regalos adelantados de Navidad! 

A la vuelta de mis vacaciones organizaré un sorteo muy chulo 
en el que espero que participéis. Será muy divertido, lo aseguro.


21 de diciembre de 2015

Tag Final de Año


¡Hola, mis románticos! He decidido hacer este tag que he sacado del blog de Pachi Nemis porque me ha llamado mucho la atención, además de que quería agradecer que me nombrara como su inspiración. Muchas gracias de nuevo, Pachis. 

¡Espero que os guste!

TAG FINAL DE AÑO.


¿Qué esperas para el blog en 2016?

Que siga creciendo y que la gente que ha llegado se quede. También estaría bien terminar las obras comenzadas y escribir nuevos relatos e historias largas que nos llenen a todos de emoción.

Define tu blog en 5 palabras.

Romántico, acogedor, emotivo, ordenado e inspirador.

Define tu año 2015 en 5 palabras.

Palabras que para mí lo describen a la perfección: decepción, motivación, ilusión, emoción y apoyo.

Entrada(s) de tu blog del cual estés más orgullosa(o) y ¿por qué?

  • Esclavos de la pasión.Quizá es el relato que más me ha gustado escribir, con el que más he disfrutado y a partir del cual he decidido escribir una novela que puede o no contener esa escena. Pero el motivo por el que estoy verdaderamente orgullosa es porque me encantó el resultado final.
  • Te amo todavía. La poesía no es algo que se me dé especialmente bien, pero estoy muy orgullosa de esta porque la escribí inspirada en una de las canciones de Antonio Orozco: Te quiero todavía. Aunque la poesía es un poco más oscura que lo que canta él...
  • Música romántica #1. ¿Qué puedo decir de la entrada que motivó la sección dedicada a la música que suelo escuchar para escribir mis relatos y novelas románticas. Estoy muy orgullosa de esta sección porque puedo daros a conocer parte de mis gustos musicales y, quizá, mostraros a algún cantante, grupo o canción que os motive para escribir.

Libro(s) favorito(s) de este 2015.

Misión olvido, de María Dueñas, porque me enseñó algo muy importante justo en el momento adecuado. Es algo que valoro muchísimo. También me gustaron los dos primeros libros de la trilogía Una noche, de Jodi Ellen Malpas (no se notará, no).

Canción(es) favorita(s) de este 2015.

Solo diré una: Hello, de Adele. Soy muy pesada, lo sé, pero es la que realmente me devolvió la inspiración y motivación que me faltaban con Volveré a dejarte.

Película(s) favorita(s) este 2015.

Sinsajo (parte I), soy muy fan de Los juegos del hambre y es una película que no podía faltar. Aunque pienso que la dos seguramente sea mejor (aún no la he visto, así que nada de spoilers ¿eh?), me gustó mucho por ese final (eso sí, me lo esperaba jejeje).

Y, sin lugar a dudas, este ha sido mi año de Anastasia. La he visto muchísimas veces, siempre que necesitaba una dosis de una de mis princesas favoritas, y la verdad es que nunca me canso. Es lo mismo que me ocurre con La bella y la bestia o Aladdin, nunca me canso de verlas.

Serie(s) favorita(s) este 2015.

Aunque no vi el capítulo final (que mal), me quedo con La dama velada. Es una de las mejores series que he visto, aunque en ocasiones me ponía de los nervios algunas cosas que sucedían...

Blog(s) favorito(s) este 2015.

Nunca me cansaré de decir que Lo que Tahis anda escribiendo es mi blog favorito del mundo mundial, y también lo nombro aquí porque es de los que más he visitado durante este año. El cuaderno de Clover es otro de los blogs de escritura que más he visitado este año. ¡Me encanta muchísimo! Y otros blogs que no podían faltar en este apartado son: Relatos del País de Nunca Jamás, Relatos, cuentos, historias..., La voz de las olas e Insomnia (entre muchos otros, en realidad).


¡Y hasta aquí la entrada de hoy! No os olvidéis de pasar por el blog de Pachis para leer sus respuestas y llevaros el tag a vuestro blog. ¿No os parece una forma estupenda de preparar el final de año de vuestro blog?

No os perdáis mañana el sorteo de la Lotería, tanto la oficial de la televisión, como la del blog (con alguna sorpresa añadida, tal vez). Y el miércoles la última entrada del año para desearos unas felices fiestas y despedirme del año y de vosotros hasta la vuelta de vacaciones. ¡No os las perdáis!

¿Tenéis algo que comentar sobre esta entrada? 
¡Pues no lo dudéis y hacedlo sin pensarlo dos veces!

16 de diciembre de 2015

Volveré a dejarte - Capítulo 3



21 de marzo de 2016. Triana, Sevilla.

―Aun así, no debiste hacerlo. Debiste asegurarte antes de que su amor por ti era duradero ―susurró Álvaro para que Virginia no pudiera enterarse.

―Y ha durado. Siete años, para ser exactos. ¿Te parece poco tiempo? ―replicó María.

Él alzó una ceja, aunque la chica comprendía perfectamente a lo que él se refería.

―Duradero para mí es algo más que siete años. Diez, como mínimo. ¿Qué crees que ha podido ocurrir para que haya decidido dejarte?

María torció su sonrisa, como siempre hacía cuando pensaba, y al cabo de unos segundos respondió:
―Tal vez se haya cansado de mí, de mi forma de ser y de tener que cuidarme.

―¡No digas eso! ―Álvaro alzó la voz más de la cuenta, pero Virginia no pareció inmutarse, pues no hizo acto de presencia en el salón― Ni se te ocurra volver a repetirlo ¿vale? Tú eres una persona increíble y no te lo digo porque sea tu hermano, sino porque es así. Y tu enfermedad no debería influir en vuestra relación, no cuando empezabas a mejorar estando con él. ¡Es que no lo entiendo, joder!

Ella enredó uno de sus mechones pelirrojos entre sus dedos para intentar relajarse. Aquel arrebato de su hermano mayor la había alterado un poco, aunque intentó no demostrarlo demasiado.

―¿Estás bien, Maroc?

Ella no respondió, se limitó a mirarle fijamente con los ojos desorbitados. Ejercía tal presión sobre aquel mechón de cabello que Álvaro pensó que terminaría por arrancárselo. No obstante, María pareció reaccionar poco a poco. Inhaló profundamente antes de hablar.

―Sí, ahora sí ―Hizo una pausa antes de volver a hablar―. No sé qué haría sin ti.

Apareció Virginia por la puerta que conducía a la cocina con una bandeja donde llevaba dos vasos de zumo de naranja y un plato con galletas. La depositó sobre la mesa que había delante de la televisión y de los sofás e indicó a ambos que se sentaran con ella para continuar con la conversación. María dudó unos instantes si aceptar o no la oferta de su madre, pues no deseaba hablar más sobre el tema.
Sin embargo, accedió ante la mirada tierna de su madre y la sonrisa de su hermano.

―No te voy a hacer sentir mal preguntándote una vez más cómo te sientes ante... ―No mencionó más el suceso porque sabía lo que podría provocar en su hija― Pero quiero que sepas, de nuevo, que nos tienes para lo que sea, ¿vale?

Por primera vez desde que conocía a su madre no estaba comportándose como una bola demoledora, sino que parecía comprender la situación por la que estaba pasando. Sin embargo, su hermano parecía querer incordiarla con sus molestas preguntas.

No creía que lo hiciera a conciencia.

―Y por favor, Álvaro ―prosiguió Virginia―, no hagas sufrir más a tu hermana que demasiado ha tenido que aguantar. Ahora lo que tenemos que hacer es ayudarla para que no recaiga, ¿está claro?
María observó a ambos incrédula, pero agradecida también.

―Cuando lo necesite hablaré ―comentó tranquilamente cuando vio que ninguno de los dos hablaba―, pero por el momento no soy capaz. No me siento muy bien cada vez que lo hago, ni cuando pienso en lo que ocurrió.

No obstante, solo había hablado con ella misma desde que su presencia era la única en la casa donde durante tantos años vivió. Y eso, se dijo, tenía que cambiar.


***

22 de marzo de 2016. Triana, Sevilla.

Cuando María despertó al día siguiente no recordaba dónde estaba. Hasta que reconoció el cuadro que había frente a la cama: su orla de la universidad.

―¿Qué hago aquí? ―Fue lo primero que quiso decir, pero solo logró que saliera de sus labios un hilo de voz que ni ella oyó bien.

Levantó a duras penas su cuerpo de la cama y se acercó al espejo que había de cuerpo entero y que, en un pasado que le pareció remoto, siempre le había encantado observar. Pero cuando se miró en él no le gustó lo que vio: a una chica cercana a los treinta que tenía el cuerpo consumido por el abandono. Sus ojos veían la delgadez extrema de una persona que apenas se cuidaba y que volvía a recurrir a todos sus demonios.

Aunque tal como ella se veía no era lo mismo a como era en realidad.

Todo en María era tristeza y dolor, por eso no era capaz de ver ningún rastro de felicidad en su rostro, ningún atisbo de chica sana que se encuentra a la perfección. Y no podía verlo porque se sentía rota por dentro.

Seguía sin entender por qué Dan había tirado tantas cosas vividas a la basura. Tantas cosas preciosas e inolvidables.

Se restregó la cara con ambas manos y volvió a mirarse en el espejo. Mostró una sonrisa torcida que afeó su rostro y bajó los hombros con resignación. Era hora de volver a enfrentarse al mundo. Abrió la maleta que había al lado del espejo y tomó entre sus manos lo primero que vio. Acarició con sus dedos la suave tela del vestido de flores y, tras quitarse el pijama, se vistió y se dirigió a la cocina para preparar su desayuno. Descubrió que su hermano estaba desayunando en la sala de estar y que su madre no estaba.

―¿Cómo amaneciste hoy? ―preguntó Álvaro antes de dar un bocado a su tostada de mantequilla.
María buscó en la nevera una de las botellas de leche y algo para su tostada. Al final terminó eligiendo un envase que contenía mortadela. No habló hasta que estuvo sentada frente a él en la mesa, preparada para desayunar.

―He sobrevivido un día más.

Su voz denotaba un cansancio que iba más allá de lo físico.

―Lo dices como si esto fuera un campo de batalla ―murmuró él.

―Para mí lo es ―María le imitó bajando la voz.

Próximamente... CAPÍTULO 4

13 de diciembre de 2015

Personajes románticos #1: Amélie Dubois


¡Muy buenas, románticos! 

Hoy me apetecía mostraros un poco más de este personaje peculiar, porque aunque pueda parecer una chica dulce, en realidad esconde muchas cosas que solo ella conoce. Y por si fuera poco, su familia materna esconde muchos secretos (aunque no se descarta que la paterna también los tenga). Se siente muy identificada con la familia de su madre, pero no puede evitar pensar en la posibilidad de que sus antecedentes paternos influyan en su forma de pensar. Pero ¿no han influido ya en Amélie? Eso es algo que solo vosotros podréis juzgar con la lectura de los relatos y con la siguiente ficha que tengo del personaje. ¡Espero que os guste! <3






Nombre completo: Amélie Dubois.
Fecha de cumpleaños: 7 de noviembre.
Nacionalidad: Francesa.
Familia a la que pertenece: Dubois-Swarch.
Historia en la que aparece: Andrélie (relatos).
Se mueve en: Universo Harry Potter.
Casa de Hogwarts: Hufflepuff.
Curso: Séptimo.
Sangre: Pura.
Patronus: Pantera.
Orientación sexual: Heterosexual.
Celebridad con la que la identifico: Darla Baker.






Personalidad:

No podía ser menos; Amélie es una chica fiestera a la que le gusta la marcha y el buen rollo sobre todo. Al llevar una doble vida, muestra dos caras ante los demás. La alumna ejemplar con cara de no haber roto nunca un plato. La pelota de la clase, a veces. Voluntariosa y siempre dispuesta a todo por conseguir sus objetivos. Es muy decidida, y eso lo muestra en sus dos facetas. Pero tiene secretos, como todo el mundo y, en especial, en su familia. Su otro rostro oculta a una chica a la que le gusta infringir las normas, va por delante de la gran mayoría y le gusta adelantarse a cualquier acontecimiento. 

Comparte una característica con su prima, y es que es un poco enamoradiza. Suele fijarse ante todo en los ojos, pero si el físico al completo le entra por los ojos, puede que le dé por conocer a la persona. Eso sí, luego es una persona que busca algo más, cierta inteligencia con la que poder competir en algún duelo verbal. 

A veces es un poco arrogante, aunque suele ser en contadas ocasiones. 

Cuando se trata de su hermano mellizo, es bastante posesiva y celosa. No soporta ver a otras mujeres con él porque piensa que ninguna es adecuada, que ninguna merece estar con él. Es tanto el cariño que siente por él que a veces no puede dejar pasar la oportunidad de picarle y llamar su atención con juegos estúpidos o acciones que en un entorno normal no haría. Eso sí, intenta que ninguna de sus amistades vea esa parte de ella para que no puedan usarlo en su contra. Por su hermano haría cualquier cosa.


Historia general:

Anouchka Swarch se emparejó con un mago francés cuya familia siempre había estado dentro de la nobleza francesa y del Ministerio de Magia del país. Lo que se dice haber encontrado al candidato perfecto para formar una familia. Amélie nació rodeada de los lujos propios de la familia Swarch y de los Dubois, sin ser privada de sus padres ni del resto de su familia. Vino acompañada de su hermano mellizo, Stephane, con quien se llevó bien desde el primer momento. Durante su infancia, estuvo acompañada por él, siempre jugaban juntos, iban al parque como cualquier niño normal y descubrieron que tenían magia a la vez. Por eso, la relación que tienen es tan especial. Por eso la conexión entre ellos es tan mágica. Si él está mal, ella lo sabe, y viceversa. Suele saber en qué piensa, a no ser que Amélie esté demasiado distraída. 

Desde que llegó al colegio Hogwarts, a los once años, se integró bastante bien en lo que consideraba un internado para magos. Conforme pasaron los años, sus notas iban mejorando, así como su reputación entre los profesores, pero ocultaba una cara que solo conocen algunos de sus compañeros y, por supuesto, su hermano.


 
En realidad, es un personaje que se va desarrollando con las experiencias vividas, por lo que algunas de las cosas aquí planteadas pueden mostrarse y otras no. Es uno de mis mejores personajes, la niña de mi ojos. Como podéis ver, no es un personaje complicado, solo ha vivido condicionada por las decisiones de su padre y el mundo que siempre la ha rodeado.

Sin embargo, tiene los pies bien puestos en la tierra. No se cree una noble, ni millonaria (aunque lo sea), ni nada por el estilo. Tampoco se deja doblegar ante nadie, aunque eso lo habréis podido comprobar por el primero de los relatos Andrélie que hay ya publicados.



¿Qué os ha parecido esta entrada? 
¿Os gustaría conocer más en profundidad a otros personajes?
Quizá no contengan ficha de personaje, pero sí que podréis 
encontrar experiencias y curiosidades sobre ellos.
No os guardéis vuestra opinión, sabéis que la valoro mucho.

Imágenes sacadas de Google y usadas sin ánimo de lucro.

Extracto nº2: Olivia y Víctor


¡Hola, mis románticos! He tomado la decisión de compartir con vosotros un extracto de la nueva versión de Ritual porque me apetecía. Lo cierto es que al volver a leer algunas partes de la versión sin editar me he animado y ¡ya veis! Os explico, quien haya tenido la oportunidad de leerla antes, quizá pueda encontrar algunas diferencias respecto a esta escena, que por cierto es de mis favoritas.

Sin nada más que decir, espero que os guste.

···



A veces no somos capaces de vencer la tentación. Se nos presenta un día cualquiera y nos seduce de tal forma que no pensamos en la posibilidad de rechazarla. No pensé que pudiera ser capaz de no responder a sus insinuaciones. Cada vez que le miraba sentía que me dejaba sin aliento. Más de una vez mi mirada se tiñó de deseo y él parecía aprovechar cada una de las oportunidades que yo le ofrecía sin darme cuenta. Pero ¿cómo no hacerlo con alguien como él? Para mí representaba lo prohibido, lo exótico. Y aunque ninguno de los dos teníamos pareja, o excusas para no dejarnos llevar, algo había que no nos dejaba actuar con normalidad. Desde aquel beso que nos dimos no volvió a propiciarse ningún tipo de situación comprometida entre nosotros. Ninguno de los dos lo buscó, aunque nuestras intensas miradas hablaban por sí mismas.

Una noche ocurrió algo inesperado. Al salir de la ducha, fui directa a mi habitación para vestirme y luego ir a cenar. No me percaté de su presencia hasta que me giré con el pijama en las manos y lo vi sentado sobre mi cama, observándome. Abrí los ojos como platos al descubrir esa mirada llena de deseo que me recorría de arriba abajo. Mordí mi labio inferior y clavé mi mirada sobre la suya. Un miedo irracional se apoderó de mí haciendo que sujetara con mayor fuerza la toalla, como si en cualquier momento pudiera caer al suelo y dejarme indefensa ante él.

—¿Qué haces tú aquí? Tu… Tu habitación es la otra —Tragué saliva, pero me costó. Fue como si hubiera algo en mi garganta que no me dejara hacerlo. Fruncí el ceño esperando una respuesta, pero al ver que no llegaba de manera inmediata añadí—Oh, espera… Ahora me dirás que te confundiste de habitación sin querer, o cualquiera de esas tonterías que os inventáis los tíos. ¿Me equivoco?

Sonrió antes de que su cuerpo se irguiera y quedara de pie frente a mí.

—Debo reconocer que soy muy malo por tentarte de esta forma. ¡Y mira que he sido sutil! Quizá hubiera tenido que recurrir a otra táctica para que cayeras rendida ante mí —Pero ¿qué se habría creído? Alcé una ceja, por algún motivo intuía que su comportamiento no era el habitual, pero tampoco sabía qué podía motivarle a actuar de esa forma— ¿Por qué me miras así?

Empezó a avanzar hacia mí y yo di un paso hacia atrás. No fui del todo consciente de ese movimiento hasta que mis ojos se clavaron en mis piernas y vieron una delante y la otra detrás. Sonreí al pensar en lo tonta que estaba siendo. De un momento a otro, mi cuerpo se vio entre la puerta del armario y su cuerpo; y mi mirada no hacía más que alternar entre sus ojos y sus labios. Deseaba volver a sentir sus labios sobre los míos.

—Dime que no me deseas y te dejaré tranquila. Pero dímelo, no creo que pueda aguantar mucho más como un simple amigo cuando tú y yo sabemos que entre nosotros hay algo más que debe ser resuelto.

Me quedé atónita ante sus palabras. ¿Aún era capaz de dudar de mis posibles sentimientos hacia él?

—Te deseo.

No pensé mucho la respuesta, ni en las posibles consecuencias que podría tener. Intenté escabullirme, pero me tenía acorralada; sus brazos se apoyaban en la puerta del armario a ambos lados de mi cuerpo. Mis ojos seguían clavados en los suyos. «¿Realmente quiero escapar de él?».

—Yo también te deseo, Olivia.

Se lanzó a mis labios y tomó mi cintura con suavidad, acariciándola por encima de la toalla. Me aferré con ambas manos a su nuca y lo atraje más hacia mí, profundizando así en el beso. Al quedar libre la toalla, esta se deslizó por mi piel hasta que se topó con el suelo; pero yo seguía demasiado concentrada en disfrutar del beso como para darme cuenta realmente de lo que había ocurrido con ella. Una corriente eléctrica recorrió mi espina dorsal al sentir sus dedos sobre mi cuerpo desnudo y no vacilé al acercar mi cuerpo un poco más al suyo.

—Y así te deseo aún más —dijo jadeante mientras su mirada bajaba hasta mi cuerpo desnudo. La seguí y fue entonces cuando comprobé que me encontraba desnuda frente a él.

Volví a sentirme estúpida al intentar ocultar mis partes con los brazos, sobre todo cuando acercó sus labios a mi cuello y bajó con besos hacia la clavícula. Impulsó mi cuerpo hacia arriba y me tomó en brazos para llevarme a la cama. Y a pesar de todos los pensamientos negativos sobre mí y mi manera de actuar en ese momento, no me opuse a sus deseos. No cuando eran los mismos que los míos. Me depositó sobre la cama con cuidado y cubrió su cuerpo con el mío. Saboreó cada poro de mi piel sin saber que con cada uno de sus besos me estaba llevando a la más extrema locura.

No tuve el valor suficiente para detenerle.

Sin embargo, no hizo falta que me apoderara de mi fuerza de voluntad, pues él cesó en su empeño para que la situación no se complicara más.

—Joder, Olivia… Tápate antes de que cometa una locura. Debo poner las cartas sobre la mesa si queremos que ocurra algo más…

—¡Como si yo tuviera la culpa de estar como Dios me trajo al mundo! Te recuerdo que si no llega a ser por ti esto no habría ocurrido.

Reí al comprobar que a pesar de sus palabras su cuerpo seguía sobre el mío. Sus ojos marrones aún sobre mi mirada.

—¿No querías que me tapara de nuevo? Pues no veo que tengas mucha prisa.

Al comprobar que mis palabras eran ciertas, él rió también y se levantó. Yo también lo hice para coger la toalla y volver a colocarla sobre mi cuerpo, ocultando lo que hasta hacía unos segundos había estado a su merced.

—Me harías un gran favor si salieras de la habitación y me dejaras cambiarme, por no añadir que también te vendría bien a ti. No creo que sea agradable ponerte peor de lo que ya estás. Nunca estuve de esta forma con un hombre, pero no soy tonta. Sé que ahora, aunque tenga esto cubriendo mi cuerpo, te mueres por hacerme tuya —Me estaba pasando de lista, pero me encantaba provocarle—. ¿O vas a negármelo?

Tras asegurarme de que la toalla no se caería con el mínimo movimiento, simulé posar para él de forma sensual reprimiendo una risita.

—No, no lo niego —respondió mientras se acercaba de nuevo hacia mí con esa mirada que me trasmitía todo el deseo que sentía por mí.

Tuve que controlarme para no temblar y mostrar mi debilidad ante él. ¿Por qué las mujeres tendríamos que ser tan débiles ante los hombres?

—Vete ya antes de que me importe una mierda esas cartas que tienes que enseñarme.

Y lo decía muy en serio. Si Víctor permanecía un minuto más en mi habitación no habría nadie que me quitara de la cabeza la idea de perder mi virginidad aquella noche.

—Vale, vale. Tranquila. Nos vemos en la cena.

¿Qué os ha parecido? Me encanta saber vuestra opinión, ya lo sabéis.
¡Y a disfrutar de la Hora Feliz!

Inspirándome con un elemento #3


¡Feliz domingo, queridos románticos! 

Esta semana no he podido deleitaros con la segunda parte de Disfruta el momento, pero os aseguro que cuando pueda seguiré con ese relato. ¿Y por qué os digo esto? Porque os dije que usaría ese relato para la mayoría de los retos semanales. Sinceramente, esta semana apenas he escrito entre una cosa y otra, y mi ánimo ha decaído un poco, pero ¡se acabó! Estos días he conseguido mejorar, pero como siempre tengo algo que ver en la televisión...

En fin, vamos con el reto que toca esta semana. Ya hemos pasado por una imagen y una canción, por lo que ahora nos aventuraremos a escribir con la siguiente palabra:

Campanario


En esta ocasión, y tal como expliqué en la primera entrada de la iniciativa, tendrá que aparecer en el relato. Da igual si es protagonista, como si solo sale una vez nombrado. Eso sí, lo conveniente es que no esté introducida la palabra con calzador, sino que al leer, se vea como un elemento más, como algo natural. Espero que os inspire mucho y que os salgan relatos igual de interesantes y emocionantes que las semanas anteriores.

Recordad que no es necesario apuntarse como tal, solo tenéis 
que escribir el relato y dejarme el enlace en esta entrada o por las redes sociales. 
Tampoco es necesario cumplir todas las semanas.

12 de diciembre de 2015

La Bella y la Bestia (TV miniserie)


¡Muy buenas, románticos! Después de toda una semana sin apenas publicar, he decidido recomendaros esta miniserie que me trae loca. Reconozco que, de las princesas Disney, Bella no era de mis favoritas, pero últimamente ha ido escalando posiciones en mi ranking personal. Y desde que vi en verano esta adaptación de la película de Disney... Ya os lo imaginaréis si es una de mis recomendaciones ¿verdad?





Miniserie de TV (2 episodios). Adaptación del cuento popular. Francia, siglo XVIII. El príncipe León es un hombre cruel y tiránico que se divierte de manera violenta y que ha llevado al hambre al pueblo que rodea su castillo. A este castillo entrará a trabajar Bella, quien se caracteriza por su bondad de espíritu y su buena voluntad. 
Sinopsis de FilmAffinity.

Todos conocemos la historia de La Bella y la Bestia ¿o no? Pues esta adaptación me ha sorprendido bastante. Mucho. Muchísimo. Cuando vi el tráiler en Telecinco (seguro que si afirmo que no soy de ver mucho ese canal no me creeríais después de que mis dos recomendaciones las he visto ahí jaja) me dije a mí misma que no podía perdérmelo. ¡Bendita la hora en la que mi hermana me hizo ver MYHYV este verano! Y ahí estuve, todos los jueves por la noche al pendiente de los capítulos (creo que los dividieron en 3, pero no estoy segura).

No os contaré nada de la trama para no fastidiaros la sorpresa (aunque ya se sepa cómo puede terminar la historia, os aseguro que esta historia tiene una trama diferente), pero sí que hablaré sobre lo que más me ha gustado. Lo cierto es que me ha sorprendido mucho Blanca Suárez en el papel de Bella, mientras que el actor que interpreta a León (Alessandro Preziosi) me ha fascinado. Pero no solo él y las actuaciones de ambos (que para mi gusto fueron sublimes), sino también los vestidos y las localizaciones. La casa de Bella me encanta, y la de él... ¡ni os imagináis!

Una de mis escenas favoritas es la de esta imagen. ¡Tengo tantas ganas de hablaros sobre la escena! Pero si quiero mantener mi promesa de no dar spoilers, será mejor que siga siendo así. Solo os puedo decir que a medida que vais viéndola, os enganchará más y más hasta el punto de querer terminarla de ver. Y, por supuesto, os encantará por la bonita historia entre Bella Dubois y León DalVille. A continuación os dejo algo más que puede tentaros a darle una oportunidad en caso de que no lo hayáis hecho aún:

Leon DalVille, un príncipe que tenía todo lo que un hombre podría desear, pierde su fortuna una aciaga noche en la que un incendio deja su rostro terriblemente desfigurado. Tras el suceso, se convierte en un hombre misterioso, temido y odiado, que se distrae jugando con la vida de los demás y que oculta las cicatrices de su cara tras una máscara de plata. Carente de piedad, Leon obliga a Maurice Dubois, el padre de Bella, a tomar una difícil elección: entregarle su barco o enviar a una de sus hijas para que entre a trabajar a su servicio y así saldar una deuda contraída. Consciente de que su padre se prepara para renunciar al navío, Bella se adelanta a su decisión y se presenta de improviso en la residencia de Leon para permanecer a su servicio hasta que su progenitor pague la suma adeudada. Intrigado por la valentía de la joven, el príncipe acepta su propuesta.
Texto extraído de la página de Telecinco, donde también podréis ver en español los capítulos de la serie.


¿La habéis visto? ¿Qué opináis? ¿Os gustaría verla?
La semana que viene, más recomendaciones guays y románticas.

9 de diciembre de 2015

Volveré a dejarte - Capítulo 2



21 de marzo de 2016. Salamanca.

Ya llevaba una semana en Salamanca, en la casa donde había sido criado. Dan estaba acostado en su cama con la puerta cerrada para que nadie pudiera molestarlo. Sus manos tapaban su visión mientras sus pensamientos volaban por su mente, libres como el viento. Aún no comprendía el motivo por el que había dejado a su verdadero amor. Aún no alcanzaba a entender por qué había tomado esa estúpida decisión.

―Me he comportado como un crío. Parece mentira que con treinta años aún siga cometiendo estupideces ―se dijo a sí mismo en voz alta.

Apartó las manos de sus ojos y observó el techo con nostalgia. Aún seguían siendo pareja de hecho, lo que significaba que tendría que viajar pronto a Sevilla para aclarar la situación. Lo que no sabía Dan era si quería dejarlo definitivamente con ella. Bufó al darse cuenta que no estaba seguro de haber obrado bien. ¿Y si cuando se arrepintiera, y se lo diera a entender a María, ya era demasiado tarde?
Cabía esa posibilidad como cualquier otra.

De lo que sí estaba seguro era de que no podría mirarla a la cara cuando volviera. Odiaba reconocer que la había lastimado, pero era una realidad tan cruel como su existencia. ¿Qué pensaría de él ahora que se encontraba sola y a merced de sus sentimientos? «Joder, no debí dejarla abandonada a su suerte». Se incorporó de repente ante ese pensamiento, pero segundos después volvió a tumbarse. Ya no podía hacer nada por ella, no con la distancia que los separaba.

―¡Dan! ―Su hermana Rocío le llamó desde las escaleras.

Ya estaba lista la cena.

Dan se incorporó de nuevo y se dirigió hacia la puerta de la habitación. Se dio cuenta de que con su actitud estaba dando a entender que no era más que un crío con cuerpo de hombre. ¿Qué pensarían sus hermanos menores?

Bajó las escaleras y encontró a su hermana menor frente a él con una sonrisa. Daniel tuvo la tentación de mostrar una mueca, pero se contuvo e intentó sonreír también. No lo consiguió.

―Mamá ha hecho lo que te gusta: macarrones a la carbonara.

Sin embargo, aquella noticia no le entusiasmó como debería. Desde su llegada, nada había sido como antes. Su mente estaba perdida en algún lugar lejano a aquella casa y su corazón demasiado demostrado como para poder demostrar cualquier sentimiento.

―Oh, ya, hermano. ¡Deja de poner esa cara de amargado y ponte a comer! ―Santiago estaba aburrido de las malas caras de Daniel, y estaba harto de que su familia evitara hablar del tema― Por lo que me has contado, fuiste el culpable de tu situación así que deja de hacerte la víctima. No podemos estar pendientes de ti todo el tiempo. ¡Que ya tienes treinta años, coño!

Dan abrió los ojos y pareció despertar de la ensoñación en la que vivía desde que se marchó de Sevilla. No dijo nada, pues su hermano tenía toda la razón. Parecía un bebé del que tuvieran que estar pendientes, cuando debería ser al revés. Él era el mayor de los tres y su madre, aun con lo mayor que era y lo enferma que estaba, seguía en pie. Incluso cuando su padre murió hacía unos años.

Se sentía como un estúpido.

―Lo siento, Santi ―se disculpó―. Soy un egoísta, lo reconozco.

―Es solo que estás dolido aún por lo que pasó ―dijo Rocío―. Nadie te culpa. ¿Verdad, Santi?

El aludido miró hacia otro lado y luego volvió a mirar su comida, sin prestar atención a las palabras de su hermana pequeña.

―Déjale ―La chica dirigió su mirada hacia Dan, que se encontraba sentado a su lado―. Aún no entiende por lo que estás pasando. Ya verás que cuando se enamore por primera vez...

―No, si tiene razón. He sido un completo egoísta. Mamá ―Y dirigió su mirada hacia Dolores― seguramente aún no haya superado la muerte de papá. Tú ―Volvió a clavar sus ojos en los de Rocío― estarás demasiado preocupada por ella y él... Seguro que también. ¡No soy tonto! Y no debería estar aquí molestando. Debería haberme ido a mi piso, así os dejaba tranquilos.

Entonces se levantó de la mesa sin probar bocado de los macarrones y subió las escaleras hasta su habitación. Rocío iba a seguir a su hermano, pero Dolores la detuvo.

―Ahora necesita estar solo ―Fue lo único que dijo.

***

24 de marzo de 2016. Salamanca.

Habían pasado ya unos días desde que se estableció en el piso al que debió acudir en primer lugar. Se sentía culpable de la pena de su familia, pues deberían estar apoyándose los unos a los otros por la pérdida que aún no habían superado. Ni siquiera él, aunque le pesaba más la ausencia de María. Una ausencia que él mismo había provocado e iniciado.

Ya nada parecía tener sentido. Nada en su triste vida había que pudiera calmarlo o reducir un poco aquel estado en el que estaba sumido.

Había dejado su trabajo en la editorial por miedo a tener que ver todos los días a su pareja. Había huido de la forma más cobarde y ahora no tenía nada mejor que hacer. Nada, salvo sentirse estúpido e indefenso en aquella casa que no sentía como suya. La soledad le invadió por completo y produjo el mismo impacto que un cubo de agua fría recién despierto. Su corazón se encogió y sintió un vacío en su interior que no fue capaz de calmar con nada. Ni siquiera con las pocas pastillas que había conseguido llevarse del piso que había compartido con Maroc.

Todo era demasiado complicado como para poder lidiar con ello sin que sus heridas volvieran a abrirse. Y no había nada que él pudiera hacer para sentirse más arropado, más acompañado y mucho más querido. La estancia con su familia no había sido de las mejores desde que volvió debido a su propio egoísmo.

Su estúpido egoísmo.

«Debí pensarlo antes de proponer esta gilipollez» pensó, mostrando una mueca que su reflejo en el espejo devolvió. 

Próximamente... CAPÍTULO 3

8 de diciembre de 2015

Al alba

Cuando al alba mires al cielo
y recuerdes mi nombre
sabrás que el momento ha llegado,
que podemos ser eternos
si en tu cristalina mirada
se refleja la mía.

Cuando al alba pienses en mí
cuenta te darás
de esos sentimientos
que ambos escondemos
por temor a perder.

Cuando al alba despiertes
y descubras que todo un sueño era,
no pierdas la fe pues,
aunque efímero
el sueño sea,
la vida es sueño, y estos,
más que fantasía serán.


6 de diciembre de 2015

Inspirándome con un elemento #2


¡Muy buenas y feliz domingo!

Después del éxito de la primera ronda, no puedo estar más contenta con los preparativos de esta segunda. Pero antes de explicaros en qué consistirá, os dejo el enlace hacia la lista de relatos que están participando y que participarán de esta iniciativa: Recopilatorio ICUE.

Para esta segunda semana me he decidido por una de mis canciones favoritas de Serenity. Lo que tendréis que hacer es escucharla cuantas veces necesitéis para que os inspire y después escribir sobre la idea que os haya dado. Como sé que no todos escriben con música, quiero que sepáis que no es necesario escribir mientras se oye la música, sino inspirarte en ella.


Antes de desearos toda la suerte durante esta semana, quisiera contaros algo. Hace tiempo en wattpad me apunté a un reto en el que tenía que elegir una canción y empezar un relato con una de las frases. Yo elegí esta canción y como frase: Miro en mi pasado lleno de errores. Enseguida la idea vino a mí y escribí sobre una de mis vampiresas favoritas. Una historia que, si puedo, empezaré a publicar por aquí pronto. 

Vosotros no hace falta que escojáis una frase ni que os inspiréis en el vídeo para lo que vayáis a escribir. Solo escuchad la canción y dejaros llevar. Cuando la idea se haya establecido en vuestra mente podréis empezar a escribir. ¡Espero que os inspire tanto como a mí! A ver qué sale en esta ocasión de mi inquieta imaginación...


¡Mucha suerte! Espero que esta semana haya muchos más participantes.
Y recordad, no es necesario ni apuntarse ni cumplir todas las semanas. 
Basta con comentar con el enlace hacia tu relato y la experiencia de haber escrito con el elemento.
Y recordad, el vídeo debe aparecer en la entrada, ya sea como enlace o como vídeo.