Extracto nº4: Santos y Lola


Antes de irme de vacaciones anuncié en una entrada que, además de participar en el Camp NaNoWriMo, traería un fragmento de la novela en cuestión. Sin embargo, aunque la preparé, no lo hice. Por eso hoy tienes esta entrada que no estaba planeada. ¡Espero que te guste!

Gif ilustrativo extraído de Tumblr.

—¿Qué haces otra vez aquí? —preguntó una voz que ya era conocida para ella.

—No sé a qué te refieres —respondió ella con un hilo de voz.

Aunque ella apenas consiguió entenderse, la persona que se hallaba cerca de Lola sí lo hizo. Se acercó a ella lentamente y lo suficiente como para que fuera capaz de poder verle la cara. La chica consiguió ver en primer lugar las gafas negras de Santos y los ojos verdes que se ocultaban tras ellas. Después contempló todo su rostro y bajó hasta su cuello. A diferencia del anterior sueño, en el que lo vio con ropa clara, llevaba un jersey oscuro de doble cuello que le confirió un aire mucho más atractivo a ojos de Lola. Sacudió la cabeza para olvidarse de lo que su mente pensaba en esas circunstancias y frunció el ceño antes de hablar, pero él se adelantó.

—Pensé que habías conseguido escapar de aquí… —dijo en voz baja.

—Y lo hice, desperté en mi habitación, pero no sé cómo he vuelto a caer en brazos de Morfeo.

O tal vez todo había sido un espejismo, una de las muchas parálisis del sueño que había vivido a lo largo de su vida, pero al recordar que había podido moverse con mayor facilidad de la esperada, lo desechó.

—¿Qué está pasando?

—Quizá haya una alteración en el mundo de los sueños, pero no estoy seguro. Es algo que estoy investigando desde hace tiempo.

Lola quedó impresionada con la respuesta de su profesor, que seguía mirándola desde su altura y la escasa distancia que los separaba.

—No entiendo nada… —Lola suspiró.

—Lo harás en su momento, no te preocupes por eso ahora. Lo más importante es sacarte de aquí.

Agarró la mano de su alumna y ambos empezaron a caminar como si no les rodeara una inmensa oscuridad que apenas dejaba ver lo que había alrededor.

—No te separes de mí en ningún momento, Lola. Intenta mantenerte aferrada a mí todo lo que puedas, no podemos perdernos la pista porque podría ser fatal.

Al menos para ti, le hubiera querido decir él, pero no quería infundirle más temor del que debía tener. Su cuerpo temblaba, o al menos su mano, y no dudaba que en su cabeza estuvieran rondando pensamientos oscuros. Tenía que remediar aquella situación.

—No pienses en nada malo, piensa en cosas que desees o que hayas vivido. Incluso en otros sueños que te hayan encantado, pero no dejes que nada oscuro se adentre en tu mente —le aconsejó.

Intentó seguir su consejo a duras penas, pero al notar que su mente le jugaba malas pasadas en un momento así, decidió mirar a Santos con algo de descaro. Era lo mejor que podía hacer para no caer en malos pensamientos, ya que atraían con mayor fuerza a las pesadillas.

Se fijó en la nariz de su acompañante y en su perfil en la oscuridad. Así era mucho más atractivo. Contempló sus labios embobada mientras continuaban su camino, era la única manera y, aunque no veía nada a su alrededor, tampoco había obstáculos que salvar. A no ser que…

«No. Para, Lola. Detente. No sigas por ese camino» —se dijo a sí misma, impidiendo así que los malos pensamientos se apoderaran de su mente. No podía evitar sentir la tensión en su cuerpo a medida que avanzaban, pues no sabía a qué lugar exacto la conduciría. La luz del anterior sueño ya no estaba.

—¿Por qué está oscuro? Antes había una luz a la que seguir, ¿cómo sabes hacia dónde tenemos que ir? —preguntó a su acompañante en voz baja sin dejar de mirarle.

Santos se detuvo para observar su rostro y sonrió para animarla, aunque no estaba seguro de que ella pudiera verla.

—Digamos que tengo una corazonada… Si seguimos este camino llegaremos a un destino más halagüeño —Al ver que ella no cambiaba su semblante, añadió—. Conmigo estarás a salvo, créeme.

—Te creo —Por alguna razón, Lola se sentía a salvo a su lado, como si su sola presencia ahuyentara a cualquier mal que la acechara—, pero hay muchas cosas que no logro entender…

—Te prometo que lo harás cuando llegue el momento.

Al fin la vio sonreír y eso sirvió para que emprendieran de nuevo la marcha. Volvieron a caminar en silencio, y Lola no pudo evitar fijarse otra vez en su rostro bañado por la oscuridad del lugar. Eso la tranquilizaba muchísimo más, aunque el contacto entre ambos siguiera estando vigente. No la había soltado desde entonces.


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2 comentarios:

  1. hola! muy interesante y esperamos leer mas! felicitaciones, ya te compartimos, saludosbuhos.

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  2. Hola Buho: nos has dejado un capitulo que resulta interesante. Tiene misterio, pues no intuyo en que nivel de realidad o sueño esta la protagonista y hay un dejo de sensualidad en ella al mirar a su acompañante... Debe ser una novela muy buena.

    mariarosa

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